Resumen
De los distintos sistemas que en el presente podemos observar en el mundo físico, algunos, (por ejemplo, el movimiento de pequeñas partículas de polvo suspendidas en el aire) aparentan estar perfectamente al azar (o caóticos) mientras otros, (v.gr., el crecimiento de plantas foliformes) demuestran un alto grado de orden y estructura. Cuando quiera que los científicos tropiezan con algún fenómeno o sistema que demuestra, en forma significativa, evolución hacia el orden, sin razón observable que justifique ese movimiento, sospechan que la causa es to acción objetiva de una fuerza desapercibida (v.gr., la fuerza desapercibida de la gravedad que en presencia de una gran masa como to tierra, causa el movimiento descendente y persistente de objetos no sostenidos). Utilizando este método, la fisica moderna ha dado validez a la existencia de por lo menos cuatro fuerzas básicas (la gravedad, las fuerzas fuerte y débil nucleares, y la fuerza electromagnética), y continúa estudiando la posibilidad de la existencia de otras fuerzas hasta ahora no descubiertas. En 1921 ‘Abdu’l-Bahá presentó un argumento científico persuasivo en pro de la existencia de una fuerza objetiva, no visible, como única explicación razonable del fenómeno de evolución biológica. En los años transcurridos desde que primero se publicó la prueba de ‘Abdu’l-Bahá las observaciones de la ciencia demuestran que, efectivamente, el fenómeno de la evolución representa movimiento persistente del desorden hacia el orden de una manera que fuertemente sugiere la acción de una fuerza no observada que en sí es diferente de toda fuerza hasta ahora descubierta. En esto disertación formulamos de nuevo, en forma algo minuciosa, el argumento de ‘Abdu’l-Bahá valiéndonos de ciertos términos científicos contemporáneos no corrientes en aquel tiempo.

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Derechos de autor 1993 William S. Hatcher
